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Entrevista a Jordi Sunyer: "Ver los resultados de la investigación atrapa para siempre"

lunes, 3 de noviembre de 2014

Entrevista a Jordi Sunyer:

El profesor Jordi Sunyer Deu, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud (CEXS), así como co-director del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL), centro adscrito a la UPF, ha recibido una ayuda del Consejo Europeo de Investigación para estudiar la posible relación entre contaminación atmosférica y desarrollo neurológico en niños.

En el 2014 ha sido galardonado con el Premio John Goldsmith, considerado el premio Nobel de las ciencias ambientales, por sus contribuciones sostenidas en el conocimiento y la práctica de la epidemiología ambiental. Otorgado por la Sociedad Internacional de Epidemiología Ambiental (ISEE), es el premio más importante en este ámbito del conocimiento.

- ¿Qué le llevó a dedicar su vida profesional al medio ambiente ya la salud pública?

A pesar de que mi interés inicial era la medicina clínica, pronto me sentí atraído por la capacidad de prevenir las enfermedades a partir del conocimiento epidemiológico. El destino me confrontó con la búsqueda de las epidemias de asma de Barcelona de los años 80. Los hospitales se colapsaban de enfermos muy severos y algunos morían repentinamente. La primera hipótesis era la contaminación atmosférica, pero descubrimos que una proteína de la soja al descargarla en el puerto era la causa. La intervención en los silos del puerto eliminó el problema, el número de enfermos por asma en urgencias decayó de ocho a cinco al día, y el de asmáticos a intensivos, de uno cada cuatro días, a uno cada diez días en el conjunto de la ciudad. Ver los resultados de la investigación atrapa para siempre.


- ¿Qué hechos le han impresionado más en relación a la contaminación? Cite un hecho alentador y otro desfavorable

Los hallazgos del asma por soja eran muy espectaculares por los pacientes que la sufrían, pero en el conjunto de la población el impacto era pequeño. A consecuencia de esa investigación, empezamos a estudiar el papel de la contaminación en los pacientes con asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, e identificamos efectos sutiles pero de gran impacto para la persistencia de la exposición y la totalidad de la población urbana en riesgo. En los años 90, los Estados Unidos estaban discutiendo los criterios para mejorar el aire de las ciudades estadounidenses y la Agencia de Protección Ambiental Americana me contactó. Nuestra experiencia sirvió para que la calidad del aire mejorara notablemente en el país. En Europa les hemos ido detrás, pero los criterios de la Unión Europea (UE) no son tan estrictos, lo que significa que se produce un daño en la salud que se podría evitar.

" El aire de las ciudades tiene una característica común en todas partes: los millones de vehículos a motor"

- ¿Qué agente contamina más el aire que respiramos?
El aire de las ciudades tiene una característica común en todas partes: los millones de vehículos a motor. De las substancias que estos emiten, hoy sabemos que los contaminantes más tóxicos son las partículas casi ultrafinas que emiten mayoritariamente los vehículos a diesel. Las otras fuentes de contaminación, como las incineradoras, las térmicas o la industria del metal han podido ser controladas con mayor facilidad.

- ¿En qué punto nos encontramos de concienciación medio ambiental?

Desconozco los estudios sociológicos al respecto, pero creo que aún no es suficiente para que sea determinante en la elección de los representantes políticos. Que el cambio climático es uno de los mayores retos del siglo y que la contaminación del aire se encuentra entre los diez determinantes de salud más importantes, incluso por encima del colesterol, aún se desconoce.

- ¿Cómo se calcula el coste-beneficio de un aire limpio en términos de salud pública?

Para el control de los riesgos, tenemos un protocolo que gestionan las agencias gubernamentales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS). En un primer paso, los expertos, a partir de la revisión sistemática de la literatura científica, acuerdan unos niveles guía por debajo de los cuales se considera que no hay ningún efecto. En un segundo paso, se evalúa, conjuntamente con economistas, ingenieros y otros profesionales, los coste-beneficio de diferentes intervenciones para llegar a los niveles guía. El tercer paso corre a cargo de los órganos políticos, y consiste en la gestión del riesgo y la elección de la mejor estrategia.

- ¿Puede citar algunos ejemplos?

Cuando se supo que el plomo afectaba el crecimiento y el desarrollo del cerebro, se eliminó de la gasolina. En el caso de la contaminación del aire por partículas, se han establecido niveles de calidad del aire. Cada ciudad debe elegir sus intervenciones. En Europa más de 220 gobiernos han creado planes aprobados por la UE, y se ha podido evaluar la consecuente disminución de la contaminación y mejora de los indicadores de salud. En nuestro país, no tenemos los planes aprobados. Hay sin embargo, muchos riesgos de los cuales desconocemos los daños. Entonces, sólo queda el principio de precaución, como en el caso de las vacas locas.

- Las acciones individuales, en cuanto a la salud global ¿realmente suman?

Por supuesto. Es evidente que las intervenciones deben ser comunitarias. Tanto en lo que respecta al cambio climático, como la contaminación urbana. Un muy buen ejemplo ha sido la prohibición del tabaco en los lugares públicos que ha llevado a una verdadera protección de la salud, no alcanzada con las actitudes individuales. Dicho esto, sin embargo, es necesario un cambio cultural. Y por lo tanto hay que mover las personas una a una. Hay que entender que no podemos vivir alejados de la naturaleza, que somos un planeta y que su población debe tender a converger en gasto y beneficios. Nuestra actividad transformadora y su impacto económico, social, en salud no puede ser independiente de los sistemas biogeofísicos de la biosfera y sus ecosistemas, de la desertización o la desaparición de las especies. Nos hemos puesto, por primera vez en la historia, como sujetos de un experimento del que desconocemos los resultados y por eso hay una política global, pero sobre todo un cambio cultural hacia una visión global y ecológica.

" Nos hemos puesto, por primera vez en la historia, como sujetos de un experimento del que desconocemos los resultados "

- Los conocimientos derivados de la investigación medioambiental, ¿se han traducido en la toma de decisiones en política sanitaria? ¿Puede citar algún ejemplo?

Te he citado el tabaco. Las políticas de control protegen sobre todo del humo ambiental. El caso de la prohibición del amianto es otro. Aquí hemos vivido el caso de Cerdanyola, donde no sólo los trabajadores, sino los propios vecinos, han muerto por cáncer de pulmón y de pleura. La prohibición del tabaco y el amianto son historias de éxito. La contaminación del aire del interior de los edificios es el caso contrario. Es el cuarto factor de riesgo en salud, por encima de la obesidad, de la falta de ejercicio o de la malnutrición. Pero tiene lugar en los países en desarrollo. Y las intervenciones con nuevos procesos de combustión doméstica han fracasado, en general por el peso de la tradición.

- ¿Cuáles son los retos medioambientales en Barcelona? ¿Qué medida cree que es más urgente de llevar a cabo?

Lo más importante, de largo, es la contaminación de la ciudad para el tráfico rodado. Hay que ganar espacio para los ciudadanos aplicando una batería de intervenciones. El proyecto de las grandes islas, que planea ajardinar dos de cada tres calles, es prometedor. La zona de congestión, con limitación al acceso según el grado de contaminación del vehículo, es la medida más utilizada en Europa.

- De los resultados de sus estudios, ¿cómo afecta la contaminación atmosférica a los niños?

En los últimos años hemos descubierto que la contaminación afecta el crecimiento prenatal, el peso al nacer, la sintomatología respiratoria en los primeros años, el crecimiento de la función pulmonar y el crecimiento del desarrollo mental. Nos sobra evidencia para actuar.

"La utilización de nuevas tecnologías de laboratorio de nuevos sensores para medir la contaminación personal y de los estudios de neuroimagen, nos permiten dar un salto adelante "

- ¿En qué está trabajando actualmente?
En estos momentos nos estamos centrando en el efecto del ambiente químico, como los disruptores hormonales comunes en la vida diaria (en cosméticos, plásticos, alimentos) y la contaminación del aire, tanto durante la gestación como en los primeros años de la vida, y su interacción con los determinantes genéticos en el desarrollo del cerebro y el impacto en la salud mental (afecciones como el TDAH y alteraciones en el comportamiento, principalmente). La utilización de nuevas tecnologías de laboratorio (lo que llamamos "ómica"), de nuevos sensores para medir la contaminación personal y de los estudios de neuroimagen, nos permiten dar un salto adelante.

Fuente: UPF


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